Where the Sky Begins
Where the Sky Begins El jardín no termina donde creías. Después del invernadero, el sendero se vuelve más claro, como si la luz misma marcara el camino. Las plantas cambian de forma poco a poco: las hojas se vuelven más ligeras, las flores más altas, y el aire adquiere una frescura distinta, limpia, casi dulce. Cada paso se siente más liviano, como si el suelo aprendiera a soltar. Entonces los ves. Globos aerostáticos descansan entre el verde, anclados con cuerdas suaves que se mecen apenas con el viento. No parecen listos para partir ni completamente quietos; están en ese punto intermedio donde todo espera. Sus telas son claras, algunas translúcidas, otras teñidas de colores apagados por la luz del cielo. No llaman la atención a gritos. Invitan.